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domingo, 2 de septiembre de 2018

MERCEDES SOSA - MUCHACHO PELEADOR

Cualquiera que haya escuchado “Muchacho pelador”, esa bella zamba de Osvaldo “Chichí” Costello que inmortalizó Mercedes Sosa, podría pensar que Adolfo Aguirre (el chico sufrido al que alude el poema), fue un personaje soñado por el poeta para combatir la nostalgia. Una especie de héroe popular en perenne combate con la vida. Pero no. Todo lo contrario: Adolfo Aguirre, cuya juventud en el surco era - según los versos de Costello- como el alma del azúcar, es en realidad un hombre de carne y hueso que vive en su Tafí Viejo natal. Eso sí, ya no es el jovencito cuyas tribulaciones inspiraron una de las zambas más hermosas del cancionero tucumano, sino un empleado municipal agradecido a punto ya de convertirse en jubilado. “Siempre fui de bajo perfil. Salvo mi familia, nadie supo hasta ahora que aquel muchacho pelador soy yo”, cuenta.

En su casa de la Villa Obrera, Adolfo mantuvo a resguardo ese secreto hasta que en 2012, un compañero de trabajo le preguntó si él tenía algo que ver con el protagonista de la famosa canción, ya que tenían el mismo nombre. “¿Sos pariente de él? ¿Lo conocés? Lo estamos buscando para el homenaje que vamos a hacerle a Chichí”, le dijo. Él, con serenidad y un poco de orgullo, le contestó: “Claro que lo conozco. Lo conozco muy bien. El chico de la canción soy yo”.

Fue entonces cuando Adolfo se convirtió en personaje. Y su historia se volvió un símbolo de entereza y superación personal.

“Comencé a pelar caña a los 12 años, en una finca que pertenecía a mi abuelo. En aquel tiempo mi padre, que ya estaba jubilado, se había hecho cargo de los cinco hijos de una hermana suya que falleció imprevistamente. Y por supuesto la economía familiar, que ya era precaria, empezó a tambalear. Entonces mi abuelo, que vivía también en casa, puso a disposición esa finca para que mis primos y yo la trabajáramos. Así empezamos a cultivar caña”, relata. Esa tarea, que comenzaba apenas salía el sol, se volvió una suerte de duro ritual familiar que, sin embargo, no consiguió doblegar la voluntad de los chicos. “Mi padre se crío en el campo y sabía mucho de la siembra. Hasta hoy recuerdo cada proceso de la plantación de caña. Primero preparábamos el terreno con el arado para luego plantar la caña semilla, que colocábamos a lo largo del surco. Hecho esto, volvíamos a arar para tapar la caña semilla. Después hacíamos el deshierbe y el proceso continuaba. En esa finca aprendimos mucho; nos hicimos hombres”, recuerda.

Pero los padres de Adolfo tenían en claro que el trabajo duro no era suficiente para labrarse un futuro digno; también era necesario el estudio. “Mi madre, que era analfabeta, siempre nos instó a estudiar. Nos decía: ‘Demasiado con un burro en casa. ¿Para qué vamos a tener más?’. Por eso, cuando terminábamos la labor en la finca, entre las 6 y las 7 de la tarde, íbamos a la nocturna. Mis primos, incluso, llegaron a ser abanderados”, añade.

Justamente en la escuela se inició la génesis de la zamba. “Es que yo casi siempre iba a clase con las manos vendadas porque me sangraban. Sobre todo la derecha, que es con la que pelábamos la caña y, por eso, no podíamos tener guante. Para cortar la caña había que saber dónde dar el machetazo. Y sin protección, la malhoja lastima: es como una navaja”, explica Adolfo. Esas manos vendadas, atravesadas por surcos sangrantes, llamaban la atención de sus compañeros. Uno de ellos, Carlos Ávila (que también era amigo suyo) le contó a Costello la historia de Adolfo. Y el poeta se propuso plasmarla en una zamba.

Pasó el tiempo y el mismo día que Adolfo cumplió 25 años, Costello se presentó en su casa. “Para mí fue una sorpresa. Chichí vino acompañado por otro poeta taficeño, Chacho Zelaya y por Rubén Cruz, además de Ávila. Apenas me saludaron sacaron un regalo que tenían escondido. Era el álbum de Mercedes Sosa en el que estaba la zamba ‘Muchacho pelador’. Imagínese mi emoción. Fue el mejor día de mi vida y yo festejé a lo grande. Incluso tomamos el vino que tenía guardado mi papá”, recuerda mientras los ojos se le llenan de lágrimas.

Aún conserva el disco. Y lo escucha junto a sus hijos y nietos. Es su legado. Un legado que resume su vida y su historia; su ética y su visión del mundo. “Con ‘Chichí’ me unió una profunda amistad. Una amistad de la que siempre me he sentido orgulloso. Sufrí mucho cuando murió, porque era un hombre muy joven. Aún tenía mucho para dar. Aunque a mí, me dio lo mejor”, concluye.

La génesis de “Muchacho pelador” fue bastante compleja. No se dio de un día para el otro.

“Hay que tener en cuenta que esto pasó en 1976, es decir, cuando estábamos bajo el gobierno de los militares. Y, por supuesto, Mercedes Sosa estaba exiliada. Y para escucharla había que hacerlo encerrado y con el volumen bajo. Sin embargo, el gobierno le había otorgado tres meses para que ella pudiera venir a Buenos Aires para cumplir con sus compromisos de grabación”, cuenta Adolfo Aguirre.

Fue en uno de los viajes de “La Negra” a la Argentina que Costello aprovechó para presentarle tres de sus composiciones: “Chacarera del Agapo” (con letra de Costello y música de Rubén Cruz), “Agosto en Tucumán” (un tema que la cantante hizo famoso un tiempo después) y “Muchacho pelador”, que finalmente fue la elegida. “Después, por el mismo ‘Chichí’ me enteré que Mercedes Sosa había quedado muy conmovida con el tema y que por eso lo había incluido en su disco. Le dijo que tenía un contenido humano muy profundo y que era eso lo que ella estaba buscando”, agrega. Después de grabar el disco que llevaba su nombre, “La Negra” trató de permanecer en la Argentina a pesar de las prohibiciones y las amenazas, hasta que en 1978, en un recital en La Plata, fue cacheada y detenida en el propio escenario y el público asistente fue arrestado. La maniobra se produjo momentos después de que ella cantara “Muchacho pelador”.

Claro que Aguirre jamás imaginó que el tema se convertiría en un icono del folclore. A tal punto que fue interpretado por una gran cantidad de artistas argentinos y extranjeros. Uno de los últimos es el taficeño Juan Pablo Ance, que lo incluyó -en una particular versión- en su flamante disco “Árbol de luz”, que aún no ha sido presentado oficialmente.

Y, a pesar de que ya han pasado casi 40 años, Aguirre sigue escuchando “su” zamba. “Tengo una grabación casera del tema cantado por el mismo ‘Chichí’ que cada vez que la escucho me hace saltar las lágrimas”, señala.

(Gustavo Martinelli - LA GACETA)




martes, 7 de marzo de 2017

MERCEDES SOSA - TODO CAMBIA

Esta canción, TODO CAMBIA, fue  compuesta por el chileno Julio Numhauser, exhiliado en Okar, un pueblo de Suecia, tras el golpe de estado de Pinochet, en 1973. Julio Numhauser fue fundador del grupo Quilapayun y su canción ha sido interpretada por un buen número de cantantes pero quién ha popularizado la misma es MERCEDES SOSA

"Cambia, todo cambia" ha sido el gran aporte solista de Julio Numhauser al cancionero popular chileno, pero su trabajo musical ofrece vertientes más amplias y diversas que las de la pura cantautoría. 

Junto a los hermanos Julio y Eduardo Carrasco, Numhauser fue uno de los tres fundadores del grupo Quilapayún, y alcanzó a estar con ellos hasta la publicación de su primer álbum, en 1967. Su aporte inicial fue fundamental, pues fue quien buscó el nombre del conjunto y estableció el contacto con su primer director artístico, el cantautor Ángel Parra. Luego de su partida,  comenzó una larga historia musical con diversos conjuntos en los que siempre fue el compositor principal. Destaca entre ellos sobre todo el dúo Amerindios, uno de los nombres más frescos del movimiento de Nueva Canción Chilena.  

En los años de la Unidad Popular, Numhauser dirigió una división del sello IRT enfocada a los nuevos sonidos rockeros. Gracias a su labor señera en la etiqueta Machitún pudieron publicarse los fundamentales debuts de grupos como Los Jaivas y Congregación. En ese mismo período, su canción "Mi río" (en voz de Charo Cofré) se impuso en la competencia folclórica del XIV Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 1973.  

Fue uno de los veintisiete pasajeros del bus que sacó por tierra —vía Mendoza— a Los Jaivas, familiares y amigos días después del Golpe de Estado. A las pocas horas del asalto a La Moneda, los militares habían allanado su casa en Isla de Maipo, donde sólo se encontraban su mujer y su hija. Consciente de que no podía permanecer en Santiago, Numhauser vivió su exilio en Italia y luego Suecia, y terminó haciendo de Estocolmo su lugar estable de residencia (allí vive hasta hoy). Mantuvo un tiempo en Europa al grupo Somos, Su producción de los años setenta y ochenta se ordena en publicaciones extranjeras, de entre las cuales sin duda la más importante ha sido el LP Todo cambia (1982), cuyo tema homónimo se convertiría con los años en un himno del cantar latinoamericano .

Radio Ola Nueva







miércoles, 4 de enero de 2017

MERCEDES SOSA - ZAMBA PARA NO MORIR

ZAMBA PARA NO MORIR es un tema clásico del folklore norteño, con un aliento poético que nos recuerda a Walt Whitman y su "Starting from Paumanok". En el devenir de la naturaleza, todo muere para volver a nacer. El árbol caído reverdecerá, convirtiéndose en uno nuevo. Igual que en el mundo vegetal, los animales van reproduciéndose y los que nacen llenan el hueco que dejan los que mueren. Pero el hombre es el único ser de la creación, que es consciente de este devenir cósmico y no quiere morir, pues al engendrar sabe que volverá a ser joven: "en el hijo se puede volver, nuevo". Es ésta una zamba cósmica y al mismo tiempo intimista, que tiene un lenguaje llano: ausente de localismos y de esas expresiones típicas que dan sabor al cancionero. Y el grito ronco del protagonista tiene ecos del audaz desafío nietzscheano: "volveré". Recordemos finalmente que el propio Hamlet Lima Quintana, autor de la letra, también es el autor de la de PAMPAMAPA, compuesta por el maestro Carlos Guastavino, con quien Eduardo Falú perfeccionó sus conocimientos de armonía musical. Decir que la música de esta zamba pertenece al binomio Ambros-Rosales. 

En Bolivia se la conoce como la “Zamba del Che” porque, según contó el propio Lima Quintana, “un mediodía nos encontramos con Armando (Tejada Gómez) y con Jaime Torres. Jaime venía de hacer una gira por todo Bolivia. Entonces fuimos a comer juntos y Jaime contaba profundamente emocionado que después de actuar en un pueblito del oriente boliviano, le hicieron un agasajo en un rancho, con gente joven de ahí. De pronto alguien cantó en su homenaje lo que él tituló la Zamba del Che, y cantó la Zamba para no morir. Entonces Jaime preguntó por qué le llamaban a esa zamba la Zamba del Che y le respondieron que la conocían con ese nombre porque cuando el Che Guevara entró a Bolivia por el oriente, todas las noches venía al bolichito y cantaba esa zamba.” 

Para MERCEDES SOSA, fue una de sus primeras grabaciones y con ella ofreció su diapasón sentimental. Su poca difusión entre centenares de temas popularizados por la “Negra” roza para mi la incredulidad pues es una zamba bellísima con una lírica profética que encarna la biografía de esta artista extraordinaria que vivió para no morir.


MERCEDES SOSA y SOLEDAD PASTORUTTI - CANCION DEL JANGADERO

El autor de la letra (la música es de Eduardo Falú) de esta CANCION DEL JANGADERO, Jaime Dávalos, nos explica el nacimiento de este tema tanto en su cabeza como en su corazón y que llevó a plasmarlo con su pluma: 

"Tenía yo 19 años cuando vi por primera vez el río Paraná. Vine al sur en un tren de carga con tres changos más: el Polaco, el Coya y Germita. Tres reos de esos que nos regala la frecuentación de una esquina, un sentimiento solidario de barriada, la luna, el pucho, los sueños sin salida de la adolescencia. Nos bajamos del carguero en Campana y fuimos a pedir comida al puerto porque de tanto tomar mate cocido veíamos verde hasta las salinas. El río nos manifestó su generosidad en aquellos marineros del remolcador que nos regalonearon con todo lo que tenían. El río, color puma, pasaba relamiéndose los cascos de las balsas y canoas, mientras mis ojos rajados de ver, país adentro, sus desolaciones resecas, también lo lamían, lo acariciaban enmelándose en la untuosa luz de su movediza pradera de aguas. Ahí debe haber nacido esta canción; nació en mi sangre como un diálogo mudo con el río." 

Pasado, presente y futuro se unieron en esta interpretación de esta tremenda canción de litoral. MERCEDES SOSA y SOLEDAD PASTORUTTI, nos la cantan en febrero de 2009 en un concierto en Mar del Plata, uno de los últimos que realizara la "Negra" antes de su viaje a la Eternidad ocho meses después.



MERCEDES SOSA Y LEON GIECO - SOLO LE PIDO A DIOS

MERCEDES SOSA disolvió las fronteras musicales entre muy distintos estilos, conjurando el miedo y mostrando que el folklore, el tango y el rock eran compatibles y que eran todos música de su tierra. 

En su repertorio combinó a autores como Atahualpa Yupanqui y Ariel Ramírez con Eladia Blázquez y Aníbal Troilo y con León Gieco o Fito Páez. 

De uno de estos últimos es la canción que voy a dejarles a ustedes interpretada por “La Negra”. Una canción que además de por ella y por sus autores, León Gieco y Antonio Tarragó Ros, ha sido interpretada por gran cantidad de figuras de la canción a nivel internacional como pueden ser, Víctor Heredia, la chilena Javiera Parra (junto a su grupo Los imposibles, versión que apareció en la película chileno-argentina Mi mejor enemigo), Luciano Pereyra, los españoles Miguel Ríos, Antonio Flores y Ana Belén, los norteamericanos U2, Bruce Springsteen y Pete Seeger, entre otros. Tiene una versión grabada en vivo en el festival B.A. Rock por Raúl Porchetto, Piero y el mismo León Gieco. En el año 2004, León la cantó junto a Joan Manuel Serrat y Víctor Heredia. 

LEON GIECO compuso “SOLO LE PIDO A DIOS” en 1978, en el pueblo de su infancia, Cañada Rosquín, una pequeña ciudad al norte de la Provincia de Santa Fe, en la casa de sus padres. Lo hizo precisamente junto a su padre, quien le dijo que ésta será una canción "mundialmente reconocida", algo que realmente sucedió. Según las declaraciones del músico, compuso esta canción primero probando melodías con su armónica y su guitarra. Luego empezó a escribir sentimientos personales, que poco a poco se convirtieron en deseos y opiniones inspiradas en duros acontecimientos sociales de la época como la dictadura militar de su país, el exilio de la cantante Mercedes Sosa y el conflicto bélico entre Chile y Argentina que entonces existía. 

Gieco no estaba muy convencido de incluir este tema en el disco IV LP, puesto que lo encontraba "aburrido y monótono", pero al fin siguió el consejo de Charly García y, a partir de entonces, León lo canta para cerrar sus shows y lo ha interpretado en todas sus giras. 

La canción fue usada en Europa como parte de las marchas contra el armamentismo nuclear y fue interpretado a voz y armónica por la colombiana Shakira durante la transmisión del programa especial Unidos Por Haití, por las víctimas del terremoto en 2010. 

En Chile, fue interpretada por Gervasio, durante el cierre de la transmisión de la Campaña Chile Ayuda a Chile 1985 transmitida por la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile, Canal 13 y en el 2010, por un grupo de artistas nacionales de la actual generación, durante la emisión de la misma Campaña, emitida esta vez por una Red Nacional de TV. 

Considerada un manifiesto antibelicista («solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente»), la canción es también una llamada a la batalla contra la desigualdad («solo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente») y un canto a la participación en la política («solo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente») es también un claro mensaje de amor, de esperanza, de ánimo para no darte por vencido ante las circunstancias, es un ejemplo de que uno puede ser el cambio que el mundo necesita, es un mensaje de paz en todos los sentidos, positivismo, alegría, caridad e ilusión. 

Nos menciona que no debemos de ser indiferentes ante las cosas que suceden en el mundo, que luchemos contra la injusticia, que no dejemos este mundo sin haber hecho algo de provecho para nuestra sociedad, el cambio está dentro de nosotros mismos y debemos dejar de lado la apatía y practicar en su lugar la empatía. Unidos somos más y podemos lograr ese cambio en el mundo que tanto anhelamos. 

En definitiva, ha logrado perdurar y mantenerse a pesar del tiempo por los distintos momentos que como sociedad hemos pasado. Las discusiones, los problemas y los malos entendidos nunca terminarán pues somos diferentes y todas las personas pensamos y perseguimos ideales diferentes, pero en el fondo todos buscamos bienestar, paz y amor. 

El ritmo de “Solo le pido a Dios” es constante y da paso a una interpretación también constante, no es saturada, lo que permite entender de manera ordenada la letra y al mismo tiempo disfrutar de las variaciones tanto de los sonidos como de la voz de Mercedes Sosa, quien la surte de una armonía equilibrada y afinada, en la que cada instrumento tiene su función y su tiempo, lo que permite llevar un ritmo ordenado y así dar paso a esa armonía. Permite entrar en la burbuja sonora y encontrar la facultad denso- motriz del cuerpo. Veamos, pues, a la Sosa junto a León Gieco interpretando SOLO LE PIDO A DIOS en el Luna Park en el años 1984. 

Mi agradecimiento por el vídeo a TVDelia.


MERCEDES SOSA Y ALBERTO ROJO - ZAMBA DE ARGAMONTE

Aunque no sea ésta una de las zambas más conocidas de los autores, vale la pena deleitarse en este canto del fugitivo, que busca amparo en la negrura de la ley y que sabe que, en cualquier alto de su camino, puede encontrar el fin de su existencia. Como no recordar aquí los versos de José Hernández en su Martin Fierro, cuando narra las desventuras y tribulaciones de un gaucho: "El anda siempre juyendo -siempre pobre y perseguido; no tiene cueva ni nido/ como si fuera maldito/ porque el ser gaucho...¡barajo!/ el ser gaucho es un delito"

En este tema, como en todos los escritos por el poeta salteño Manuel José Castilla, nos sorprenden siempre sus poderosas imágenes: -"los lazos de su memoria al aire van cuatrereando" o "el agua se lleva un toro, cuando lo están despenando" -y la música del maestro, el "Cuchi"Leguizamón tiene, a un tiempo, fuerza y ternura.

Aquí podemos ver interpretando esta ZAMBA DE ARGAMONTE, a MERCEDES SOSA acompañada en guitarra y voz por ALBERTO ROJO. Era en el Festival de Cosquín del año 2006.

La canción popular es una historia musicalizada. Desde los tiempos del Medioevo europeo, cuando trovadores y troveros recorrían castillos y cortes cantando y contando a su manera los sucesos de los cuales testificaban poéticamente hasta nuestra época y lugar, cambiaron en algo las formas, los instrumentos, el lenguaje, los medios y tal vez quizás los oyentes, pero la finalidad en su esencia es la misma: unir la palabra a la música para dar testimonio de un hecho o un personaje. Si esa cualidad testimonial no se cumple es simplemente una letra vacía con un sonido vano, algo trivial, cosa que comprobamos a menudo. Sin embargo hay y hubo en nuestra historia reciente, poetas y músicos que hicieron honor a tal desafío y lo lograron de un modo exquisito. Manuel J. Castilla y Gustavo "Cuchi" Leguizamón desde su Salta originario fueron precisamente algunos de esos creadores que llevaron la simple canción popular a un rango artístico maravilloso y magnífico.

Entre tantos personajes lugareños que supieron retratar en sus canciones hay uno que, es curioso, sale de una ficción literaria, de una novela. O en este caso de una realidad ficcionalizada (permítaseme el término, pues, como aquí, es no fingida ni ficticia). Federico Gauffin (1887-1937) fue un periodista y escritor salteño apenas hoy conocido en su medio provinciano. Sólo llegó a publicar cuentos y poemas en revistas y diarios, y muy pocos libros, entre ellos la novela "En tierras de Magú-Pelá", con la guía y ayuda literaria, anímica y monetaria del pionero de la literatura de aquella región, Juan Carlos Dávalos. Esa primera edición costeada por el autor y la solidaridad de sus amigos se hizo en 1932, luego hubo una segunda reedición, esta vez a cargo de sus familiares, en 1954, y finalmente una fundación salteña concretó una tercera en 1975. En esta última una interesante introducción escrita por Roberto García Pinto nos da cuenta de la amistosa relación de Dávalos con el autor, sus consejos, contribuciones y su ayuda. Sus palabras certeras: "comprenda poeta Gauffin lo viviente de los temas, el color con que relatará escenas verdaderas, vividas en una época y entre unos hombres cuya psicología bárbara, si usted no las novela, se perderá para siempre. Usted tiene en su corazón y en su cabeza un tesoro espiritual inexplotado, original y profundamente interesante…" Si el artista no la plasma en su obra, esa realidad se perderá para siempre, le dice con aguda intuición su amigo Dávalos. Así surge esta narración de un joven en un viaje, que es una huida, hacia el norte salteño, hacia las tierras del cacique Magú-Pelá, el jefe de todos los matacos, a orillas del río Pilcomayo, a principios del siglo XX, cuando los dueños de esas tierras eran aquellos pueblos originarios. Allí aparece, entre tantas desdichas y aventuras, el gaucho Pancho Argamonte, quien será el amigo y guía de quien hace el relato, también él huyendo, pero de la justicia y la injusticia que lo persigue.

La noche que ande Argamonte
tiene que ser noche negra,
por si lo vienen siguiendo
y le brillan las espuelas.

Su pasado enfrentado a la ley y al orden establecido, quizás como aquel otro Martín Fierro, lo oprime, lo hostiga, por ello busca refugio en el monte y la tierra gobernada por otros hombres.

Argamonte por el monte
pasa despacio a caballo,
los lazos de su memoria
al aire van cuatrereando.

El recuerdo de su mujer y sus hijos que han quedado a merced de un comisario prepotente y autoritario golpea en su conciencia y el autor del relato, su amigo, sabrá entenderlo y ayudarlo.

Cuando Argamonte se acuerda
que andaba por esos chacos
la luna le pone encima
la sombra del contrabando.

La pena de Argamonte por su exilio se abre en un canto dolido expulsado hacia el fluir del río en su torrente.

Y si canta una baguala
a orillas del Pilcomayo,
el agua se lleva un toro
cuando lo están despenando.

Argamonte pasa así a ser la figura sobresaliente de la novela, aquel que además de ser un buen cazador de fieras, hecho a la vida de la selva y, como todo gaucho, diestro para el caballo y el cuchillo, es por sobre todo el que será su fiel amigo y sabio consejero en las cosas de la vida. Es la historia de esa amistad el eje del relato.

¿Puede la música cargar por si sola con este contenido? La obra del Cuchi Leguizamón, salvo un par de excepciones intrascendentes, está compuesta en su totalidad por canciones con letras. En una versión guitarrística que intento hacer de alguna de ellas, recordando su perfil recortado frente al piano en su casa salteña de la calle Balcarce, con el fondo del cerro San Bernardo a sus espaldas, viene a mi memoria cómo me hacía el relato de la historia, leía luego algo de la letra y después se explayaba a sus anchas sobre el teclado, sin canto.

Así espero que llegue al oyente, recordando aquel personaje, el amigo perseguido, como lo dice el estribillo de la canción.

El gaucho que anda escapando
no desensille;
no vaya que andando el vino
me lo acuchille.

Néstor Guestrin



MERCEDES SOSA - LOS HERMANOS

Es hora de saber que pensaba Yupanqui de la milonga, género muy popular y precursor del tango. "La milonga es una forma de meditar. Hay dos formas de milonga: la milonga corralera, porque corral es donde hay reunión de gente... o habla de unos amores, una jugada de taba, un duelo criollo y está la milonga decidora, donde el hombre busca su necesaria soledad para decir sus cosas". 

Y ésta que nos ocupa, LOS HERMANOS, ahora tiene también como autor a Atahualpa Yupanqui, quien, huyendo de dictaduras y persecuciones había vivido largos años en Europa. 

Quiso el destino que acabara sus días -falleció en Nimes la madrugada del 23 de Mayo de 1992- en esa Francia que doscientos años antes había proclamado los tres grandes principios revolucionarios: "Liberté-Egalité-Fraternité". 

A ellos dedica Yupanqui esta milonga decidora que habla de sus hermanos americanos que luchan por la igualdad y de su bella hermana que se llama Libertad. Pero esta belleza no supo ser apreciada por algunos tiranos uniformados que llevaron a sus artistas al exilio, cuando no a la muerte en toda Hispanoamérica. 

La hermandad más allá de la cantidad, de la ubicación, de las profesiones, de los sueños, de los vivos, de los muertos, de las distancias, de las soledades, de los horizontes... Reconociéndonos en la mirada por la "copla que mordemos semilla de inmensidad..." 

 Don Ata siempre nos lleva hacia otras tierras y del descubrimiento brota la felicidad. Luego advertimos que nos está hablando de nosotros mismos. Sea cual sea la latitud en donde vive, idéntica es la manera en que el hombre, experimenta la soledad, el silencio a el susurro, del agua. Y esto es pura felicidad, la de la comunión. Cuando describe una realidad social lo hace con pudor y dignidad. Se afirma como testigo, no como abanderado, dejando a cada uno libre de escoger y de decidir. Y uno lo aprecia, como signo de respeto. Vamos a ver la interpretación de la milonga en cuestión, un himno a la fraternidad universal en la voz de quien mejor la ha cantado y de la que mejor la ha divulgado y esa no es otra que la de la añorada cantora tucumana, MERCEDES SOSA

Debo agradecer este vídeo al canal de youtube de Matías Jiménez .


MERCEDES SOSA - GUITARRA, DÍMELO TÚ

Atahualpa Yupanqui considera la guitarra un objeto sensible, indisociable del árbol que le dio nacimiento. Esa madera, antes de ser ahuecada y templada, perteneció a un monte y se impregnó de su entorno. En un tiempo, antes de ser guitarra, antes de que la madera fuera ahuecada, la guitarra fue simplemente un trozo de un árbol. Integró el cuerpo de un árbol determinado, un abeto azul, un jacarandá. Y ese árbol no era solitario, no estaba solo en una colina, sino que formaba parte de una pequeña selva, de eso que llamamos monte. Y ahí ese árbol era vecino de otros de todo tipo y especie, de hojas caducas perennes, de madera dura o madera blanda, de madera que absorbe la humedad o de madera que la conserva. Ahí vivía la guitarra antes de ser guitarra. Y ese pedazo de madera integrante de la selva tiene que haber recibido un gorjeo de algún ave al atardecer, o al amanecer, o al mediodía. De toda clase de pájaros a toda hora del día. Toda la selva recibió el cántico de pájaros a lo largo de los años, de pájaros que han cantado con frío en invierno, con sol, con siestas, con sustos, con coraje y en primavera con amor, con polluelos, con hijos o sin hijos. El cántico del ave ha sido siempre el elemento. Y a la madera sensible se le ha penetrado ese cántico. Alguna vez la hacharon, alguna vez se cayó y la usaron, la ahuecaron, la pusieron a templar como tabla y alguna vez la formaron. Pero es una madera llena de infinitas vibraciones y de qué vibraciones: miles de horas de canto de pájaros. Y así se formó la guitarra.

Entre anécdotas y vivencias, las canciones se hacen un lugar y así esta milonga relata los interrogantes del hombre sobre los contradictorios cambios que se producen en la vida, cambios que crean dudas, que quitan el sueño y dónde encontrar mejor solución que en la meditación con el fondo musical de la guitarra, consejera y amiga.

Aun de cualquiera de las maneras en la que puede emanar el sonido de una guitarra, dulce, si es criolla o un poco más metálica, si se trata de una española, se puede conversar con ella, se le puede hacer preguntas y la viola, irremediablemente, responde y sino que se lo digan a Atahualpa Yupanqui y a su esposa Paula Nenette Pepín (Pablo del Cerro) que compusieron esta bellísima milonga, GUITARRA, DÍMELO TÚ, que hemos rescatado de una actuación que realizara MERCEDES SOSA en Suiza en 1980.



jueves, 29 de diciembre de 2016

MERCEDES SOSA Y RAMONA GALARZA - POSADEÑA LINDA

Yo venía de Teherán, de Irán, de esos lugares... yo venía de esa región nos cuenta Ramón Ayala-, hace como diez años... empecé a crear la música y después salió la letra. La canción no debería llamarse POSADEÑA LINDA, debería llamarse Bajada vieja, porque todo ocurre en la Bajada vieja. La idea original era homenajear a la bajada, la calle que es el corazón de la ciudad de Posadas. Pero como ya estaba registrado el nombre –nombre que nunca trascendió, porque hay tanta gente que registra cosas y no pasa nada con esa obra, porque no han crecido a la altura de las obras, ni representan a quien quieren representar, porque ellos no están a su altura-, entonces... yo hice la obra, y como no pude registrarla como Bajada vieja, le puse Posadeña linda. Fue compuesta en Barcelona, y lo último que escribí lo hice en el taxi cuando iba a grabar: “Qué tienes mi tierra roja / que a todas partes te llevo. / Que por más que ande caminos / me sigues con tu misterio”. Llegué entonces, grabé la obra, le puse el recitado en el medio, y ahí quedó. Después le agregué un poema que yo había hecho antes con los chicos, con los gurises, que se llama Los gurises. El hotel donde paraba se llamaba Panam’s. Eso estaba en la Rambla de Capuchinos. Una rambla muy grande que va a morir al mar, ahí hay una réplica de las carabelas en las que vino Colón. Es hermosa”. Posadeña linda se registró en SADAIC el 8 de septiembre de 1976.

Les traigo una versión bastante deficiente tanto en audio como en vídeo, pero amigos, la unión en el tema, de MERCEDES SOSA con RAMONA GALARZA, creo que vale la pena y debe de ser considerada como una auténtica RELIQUIA.


lunes, 26 de diciembre de 2016

MERCEDES SOSA Y TERESA PARODI - PEDRO CANOERO

Verdadero recuerdo de la “Negra” MERCEDES SOSA, junto a TERESA PARODI, en su presentación en el Show del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 1993, interpretando “PEDRO CANOERO”, un chamamé de los más hermosos que se han podido componer y que lo hizo precisamente ésta segunda. 

El viento de septiembre, lentamente, mecía el agua del lago Ypacaraí y la canoa bailaba al son de una música de olas crecidas. Los pasajeros que el canoero llevaba no eran los habituales. Se les notaba diferentes en los comentarios, en la emoción y en el trato con el propietario de la embarcación de recreo. Eran Teresa Parodi y algunos de los integrantes del grupo vocal Cantoral que habían venido para el Festival del Lago Ypacaraí en "la vieja Tacuaral". 

- Ud. es correntina, verdad-, le preguntó el canoero a la rubia cantautora mientras se alejaban de la costa. 
-Sí-, le respondió ella sin recurrir al lugar común del cómo lo sabe porque de sobra conocía que su acento y en particular su "R" medio mordida -proveniente del guaraní incrustado en el castellano regional, sin duda-, la delataban a simple palabra. 

"Era moreno, quemado por el sol. Me pareció una persona maravillosa habitando el agua. Recuerdo que cuando iba a subir a su canoa, hizo un gesto de como quien abre una puerta e invita a pasar a su casa. Eso me encantó. Tenía una radio portátil, una mantita, un calentadorcito. Al percatarse de mi origen, empezó a hablarme y a cantar chamamés antiguos", cuenta Teresa en el Club 24 de Mayo de Ypacaraí mientras espera su turno para actuar en la 28ª edición del Festival del Lago Ypacaraí. 

Ella no le preguntó su nombre, pero desde el primer momento entre el canoero y la pasajera ocasional se estableció una comunicación -desde los afectos comunes descubiertos al inicio de la conversación-, muy fluida. 

"Al regresar a Buenos Aires -creo que habrá sido 1982 ó 1983-, en el camino, fui componiendo, simultáneamente, la letra y la melodía. Le llamé PEDRO CANOERO porque me pareció que así debía llamarle", acota la correntina. Pedro es Juan, Luis, Andrés y todos los que en la tierra viven sobre las olas remando por la supervivencia cotidiana. Acaso porque el río es más universal que el lago, la maestra de grados -enseñó, en los primeros años de ejercicio de la docencia, en el monte misionero, al costado de una picada-, nacida en Corrientes, lo escogió para expresar una situación existencial. Desde entonces, Pedro canoero es todo aquel que -en agua o tierra-, navega por la vida abrigando contra viento y marea una esperanza, aun cuando su orilla no sea visible.


MERCEDES SOSA - TE RECUERDO AMANDA

"TE RECUERDO AMANDA" es una famosa canción del cantautor chileno Victor Jara. 

La canción es un homenaje a la mujer, especialmente a esa mujer casada con un obrero y que tiene que vivir las injusticias laborales, los malos pagos y hacer vida en ese contexto que les tocó asumir como familia. Jara en una entrevista con un medio cubano en 1969 señaló sobre la mujer y su importancia en la sociedad : “La mujer no es una esclava: es igual al hombre y tiene los mismos derechos. Pedirle a la mujer pureza y dedicación al hogar y al hombre no, es ser esclavista. El hombre no es nada sin la mujer”. 

La letra de la canción nos narra historia de amor de una pareja de obreros, donde la muchacha (Amanda) corre a ver a su amado (Manuel) quien luego muere al ser enviado a la Sierra. 

Según Victor Jara: “Te recuerdo, Amanda es una canción que compuse en Londres. Ya tenía algo en mi cabeza. Es la historia de una pareja joven de obreros que conocí. Me hice amigo de ellos, supe de sus problemas y sentí cuando se separaron. En el hotel donde vivía en la capital inglesa, acompañado de mi guitarra, di forma a la canción”. 

Pero existe otra historia detrás de esta canción, que complementa la historia de esos obreros y le da mas sentido a esta gran canción. Según el libro "Como una Historia" de José Manuel García, esta canción fue escrita en 1968, cuando Victor jara se encontraba en Londres invitado por el British Council, debido a su grandes logros como director teatral, a pasar una temporada en Inglaterra para observar diversas obras de teatro que se hacía allí en ese momento. Mientras él se encontraba en Stratford-upon-Avon, en la celebración del aclamado Shakespeare´s Birthday, en Chile su hija Amanda, que por ese entonces tenía 3 años de edad, caía enferma al hospital. Jara al saber esa noticia, empezó a enviar cartas a su esposa para saber el estado de salud de su hija pero justo eran los días donde los funcionarios del Correo en Inglaterra se habían ido a huelga, lo cual hizo casi imposible saber más sobre la noticia. Asi que, sentado en la cama de su hotel, y con un desbordante sentimiento de soledad y premonición compuso Te recuerdo, Amanda. 

Los nombres de los personajes de esta historia de amor, Manuel y Amanda, fueron ideados por Jara en homenaje a sus padres y su hija. Pero Joan Jara, esposa del cantautor, ha mencionado sobre el mensaje de la canción que "la gente se pregunta si la escribió por su madre o por su hija. Creo que no la dedicó específicamente a ninguna de las dos, si bien contiene la sonrisa de la madre y la promesa de juventud de su hija". En fin... solo Victor Jara sabe cual es el motivo real que llevó a escribir este vals con sentido social. "Te recuerdo, Amanda" es de esas canciones que ya son parte del cancionero latinoamericano. Una obra clásica del idioma español, con su simpleza, con su melancolía en sus acordes y letras pero con sentido social, con una imagen real acompañada del folklore y la sangre sudamericana. 

Aquí les dejo es te vídeo de MERCEDES SOSA en su gira por España 1983 grabado en un documental llamado "Algo Más Que Una Canción" y donde interpreta la canción, icono de las revoluciones sociales de los años setenta.


MERCEDES SOSA Y POCHO SOSA - OTOÑO EN MENDOZA

Está en la memoria popular. La escuchamos en la fiesta más famosa en Mendoza cada año, en los fogones de la facultad, o por la reiteración con que la radio la saca a pasear. Esta canción marca parte de la historia musical de la provincia mendocina. 

OTOÑO EN MENDOZA”, es una postal hecha canción, compuesta por Jorge Sosa, con música de Damián Sánchez . 

La historia de la canción surgió en 1974, cuando en medio de un asado, Damián Sánchez le pregunta a Jorge Sosa qué fue de ese poema que hablaba del Otoño en Mendoza. 

“Jorge no se acordaba de la canción, por lo que Damián agarró su guitarra y se la cantó. Allí nos dimos cuenta que era una maravilla, una hermosa tonada. En lo personal, un tema que me atrapó tanto por su música como por su letra”, contó Pocho Sosa. Y agregó: “En ese entonces, la empezamos a cantar junto a Hebe Yacante y empezó a divulgarse como reguero de pólvora. Ya en 1982 con Jorge presentamos nuestro primer espectáculo de café concert titulado Vení contame, en Still (un boliche que quedaba en 9 de Julio y Espejo, Ciudad) y nos dimos cuenta que cuando la interpretábamos la gente se sumaba, la coreaba. Un año más tarde, en plena democracia, realizamos el espectáculo Homenaje a la sonrisa y la tonada ya era pedida como bis, desde entonces no paré nunca más de cantarla”. 

En 1995, Mercedes Sosa y Ariel Ramírez presentaron la Misa Criolla en el Frank Romero Day y Mercedes, dando muestras de su inmensa generosidad, invitó a Pocho a cantar la tonada ante 25.000 personas. 

“Ahí sentí que se popularizó la tonada”, dijo Pocho. Luego, en el 2005, MERCEDES SOSA convocó a POCHO SOSA a participar de su penúltimo disco, Corazón Libre, allí juntos incluimos esta hermosa canción y jamás en mi historia musical dejé de cantar esa maravilla compuesta por dos grandes como Damián Sánchez y Jorge Sosa. 

Aquí, ambos, la interpretan en el Gran Rex en 2006.




MERCEDES SOSA - LA VILLERITA

MERCEDES SOSA interpreta LA VILLERITA, chamamé que narra la historia de una de tantas niñas jóvenes que puebla una de las villas del conurbano, ya madre, y que para poder criar a su hija y alimentar sueños de una vida mejor se entrega a la acción de un rufián, explotador, cafisho que cada noche la vende por unos pocos pesos, de los que el cantor denomina “buitres de barro”. 

Es una manera de poner en evidencia la trata de personas, un delito de esclavitud que goza de muy buena salud avanzado el siglo 21 y que se ve reflejado día a día en los medios de comunicación. Algunos, como los de Marita Verón o la entrerriana Fernanda se hacen causa nacional, pero otros llenan las crónicas policiales sin rostro. 

Unas pocas logran ser rescatadas de esa servidumbre por la acción valiente de algunos jueces, otras, en cambio, son víctimas de por vida, resignadas a una suerte similar o peor que la de las esclavas de siglos atrás. 

En medio de este panorama desolador, al que se suma cotidianamente la violencia de género, algunas organizaciones no gubernamentales como se debaten día a día tratando de esclarecer a la ciudadanía y movilizar a las autoridades en contra de los “840”, esos “buitres de barro” de los que habla Guarany y que personifica con el número del edicto policial que penaba esa actividad. “Vuela, que no te alcancen buitres de barro, esos que solamente tiran el carro... 840... hay que borrarlos”. 

“Hay que borrarlos” pide el autor y ese es el trabajo de todos los que luchan contra “la trata” y del que tiene que hacerse eco la sociedad. Y por asimilación, esos “840” existen en muchos otros aspectos que llenan de lacras, sobre todo a la juventud. 

Hay 840 que se hacen la América con las drogas. Hoy parecen haber ganado la batalla, porque las drogas están por todas partes, cada vez más y cada vez más variadas. La represión ha fracasado y, si se secuestran cada vez más, es porque cada vez el tráfico es mayor, no es porque se haya incrementado el celo de las fuerzas del orden. 

Esos que venden drogas en los pasillos de los barrios, en cada rincón de las villas, en las confiterías nocturnas, en las salas de diversión, a la salida de las escuelas y en los lugares menos pensados son lo mismo que los proxenetas protagonistas de La Villerita y cargan sobre sus hombros la degradación del ser humano, sobre todo de los más jóvenes, que echan a perder su vida con cantos de sirenas y con una esclavitud muy parecida a la trata de personas y que muchas veces deriva en batallas de muerte. 

Aspiramos a que esos “buitres de barro” que venden drogas se queden sin mercado por acción del convencimiento, de una educación que sea firme y constante desde los últimos grados de la escuela primaria y desde la familia. 

Hoy los “840” de Guarany, esos a los que hay que borrarlos, se han extendido a muchos otros campos con efectos tanto o más nefastos que los primeros, como que en muchos casos va la vida. Está visto que es necesaria la reacción de la sociedad que parece anestesiada y que esto debe extenderse a las autoridades responsables, donde la corrupción provoca la acción de otros 840. Hoy parecen ser más importantes las obras materiales, las paredes, esas para las que hay que cortar cintas y salir sonrientes en las fotos.



MERCEDES SOSA - CRIOLLITA SANTIAGUEÑA

¡Qué se podía esperar de la colaboración de dos de las más grandes figuras que ha dado el folklore no sólo argentino, sino incluso americano! No es por tanto ninguna sorpresa la belleza de esta zamba, en la que no se sabe nunca donde comienza Chazarreta y donde acaba Yupanqui, uniendo ambos sus talentos, para que música y texto alcancen la perfección. No hay que olvidar que el maestro Chazarreta era natural de Santiago del Estero y esta zamba es un homenaje a las mujeres de su tierra, a esas campesinas a las que el maestro Atahualpa quería cantar, pues ya "otros han de alabar/ a las donosas de la ciudad". Y es que CRIOLLITA SANTIAGUEÑA es una canción tan bella, que no he escuchado nunca ninguna versión de cantante o grupo que la desmerezca. Puede Vd. elegir la versión de Yupanqui, la de MERCEDES SOSA, la de Los Chalchaleros o la de Los Fronterizos, o si no, cántela Vd. mismo. Estoy seguro de que sonará lindo... 

Aquí y ahora, he elegido la de La Negra...


MERCEDES SOSA - CANCIÓN CON TODOS

La unión de Tejada Gómez, poeta de gran aliento lírico, con el músico ex-fronterizo César Isella siempre ha de ser una garantía de calidad. En este caso es éste un tema panamericano: el de los países que integran la cintura cósmica del sur y entre ellos, sus vecinos mineros de Bolivia y Chile y los de ese jardín forestal que es Brasil. 

Para ellos se reivindica el nombre de americano -del que parece que se hayan apropiado los habitantes de Estados Unidos- y se les invita a cantar una canción de unidad y hermandad, olvidando rencores y disputas de fronteras. La vibrante melodía de Isella parece hecha como a la medida de la tesitura vocal de la gran cantante del Tucumán, MERCEDES SOSA, cuya interpretación tiene esa fuerza telúrica y la ternura que precisa este tema panamericano. Esta, su versión, fue utilizada durante once años como cortina musical oficial de Radio La Habana. 

No olvidemos que las primeras canciones que interpretó esta cantante a mediados de los sesenta llevaban todas ellas letras de Armando Tejada y ella misma dijo en una entrevista realizada en 1991: "Las canciones que elijo tienen en común el buen gusto; no son canciones de protesta ni testimoniales ni de denuncia, sino canciones honradas". 

Isella ha contado que la primera vez que cantó "Canción con todos" fue en Chile, en una reunión con el entonces presidente Eduardo Frei Montalva. En 1995 volvió a cantarla en la cumbre de presidentes de Iberoamérica que se reunió en Punta Arenas, Chile; de la misma participaba el presidente de Chile, Eduardo Frei Ruiz Tagle, hijo de aquel y al que Isella le contó la anécdota. Ese mismo día, cantó ante los presidentes la canción e invitó a los presidentes a cantarla con él. Entre ellos estaban Fidel Castro, Felipe González, el Rey Juan Carlos I de España y otros. 

En América Latina se considera esta canción como un himno oficial de toda Latinoamérica: CANCIÓN CON TODOS es en esencia, la representación del amor y respeto a la unidad Latinoamericana; está en la raíz de la historia de los pueblos del sur. La emoción que nos embarga al escucharla, nos da el sentido de pertenencia al continente del que, por historia y destino, este pueblo es parte.



MERCEDES SOSA - ARANA

Los Hermanos Núñez, autores de esta chacarera, vivieron la bohemia de la noche de Tucumán de los años 60 y 70 y se comprometieron con los sufrimientos de la clase trabajadora, principalmente de los zafreros del azúcar. 

Esta cercanía con los sectores más humildes de la sociedad los llevaron a retratar con ternura y precisión a personajes como el "Manco Arana" ("Le da duro el manco Arana cuando le sale un trabajo y tan duro que parece que no le faltara el brazo. Lo perdió en alguna zafra, en una mina o pialado, con el hambre en los talones, no lo perdió saludando"), un ex zafrero que ahora por el cierre de ingenios había sido reubicado como oficinista. 

El protagonista de esta historia desgarradora tiene unos acentos buñuelianos, que recuerda a esos tullidos mexicanos que protagonizaron películas como "Nazarín" o "Los Olvidados". Aquí nuestro protagonista, el manco Arana, se enfrentará al mundo con gran bravura : es "tan duro que parece/ que no le faltara un brazo". Y Núñez a veces es casi cruel y sarcástico en su descripción, como cuando cuenta que el manco perdió su brazo trabajando y no saludando. 

Pero toda esta dureza viene envuelta por una ternura, que musicalmente convierte a ARANA en casi una canción de cuna. La voz de la tucumana MERCEDES SOSA tiene unos acentos muy expresivos, en esta famosa versión, como si quisiera devolver el brazo perdido al manco -"yaparle el brazo"- con la dulzura de su canto. Dentro de la galería de personajes del cancionero el manco Arana será uno de los más difíciles de olvidar. 

El primero de los vídeos es un extracto del recital de la "Casa de las Américas" de Cuba en 1974), con la increíble guitarra de Pepeto (Pepete Bértiz). La introducción y comentario posterior de la inolvidable artista nos ambienta perfectamente esta sentida historia. El video es una cortesía de la web chilena de Silvio Rodríguez y como la chacarera estaba incompleta se ha añadido parte de una antigua grabación realizada por la Negra Tucumana con el Conjunto de Los Andariegos.

El segundo vídeo fue realizado mediante la sincronización del video de una presentación en vivo de Mercedes en noviembre de 2001 en el teatro Gran Rex, con el audio de la canción "El manco Arana " que aparece en el álbum "Acústico" (2002).




MERCEDES SOSA Y ARIEL RAMIREZ - ALFONSINA Y EL MAR

Alfonsina y el mar es una zamba compuesta por el pianista argentino Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna, publicada por primera vez en el disco de Mercedes Sosa Mujeres argentinas, de 1969.

La canción es un homenaje a la poetisa de la misma nacionalidad Alfonsina Storni, que se suicidó en 1938 en Mar del Plata, saltando al agua desde una escollera, aunque, según la canción, se internó lentamente en el mar. Esta conexión ha originado un rumor muy extendido pero erróneo, según el cual la letra de la canción fue originalmente la carta de suicidio de la poetisa, musicalizada más tarde por los autores de la zamba.
Aunque Ariel Ramírez no conoció directamente a la poetisa, ésta fue alumna de su padre, Zenón Ramírez, que transmitió a su hijo el drama de Storni. Impresionado por estos recuerdos y por las poesías de Storni, que le trajo Luna, Ramírez compuso la música y Luna aportó después la letra.

Cuenta el maestro Ariel Ramírez que el poeta Félix Luna se reunió con él en su casa y en una sola noche puso letra a los famosos villancicos, que acompañaban al disco de "La Misa Criolla" y del que se han vendido ya más de siete millones. En esta ocasión, ambos compusieron una zamba en homenaje a la malograda poetisa Alfonsina Storni, que puso fin a su vida de una manera que recuerda los trágicos finales de las heroínas del romanticismo. Basándose en el último poema que compuso la Storni: "Voy a dormir", Luna y Ramírez logran una zamba prodigiosa en su texto y en su música y que ha sido una de la que se han realizado más versiones, en la historia de la canción argentina. Pero nadie ha logrado cantarla con mas emoción y ternura que la tucumana MERCEDES SOSA, para cuya voz y expresividad femeninas parece hecha a medida. Antes de disfrutar de la interpretación de la “Negra”, acompañada del piano del mismísimo ARIEL RAMIREZ y del bombo de Domingo Cura, les dejo dicho poema de la Storni en el que se basa ALFONSINA Y EL MAR


VOY A DORMIR 
 Dientes de flores, cofía de rocío, 
 manos de hierbas, tú, nodriza fina 
 tenme prestas las sábanas terrosas 
 y el edredón de musgos encardado. 
 Voy a dormir, nodriza mía; acuéstame. 
 Ponme una lámpara a la cabecera; 
 una constelación: la que te guste; 
 todas son buenas; bájala un poquito, 
 déjame sola: oyes romper los brotes... 
 Te acuesta un pie celeste desde arriba 
 y un pájaro te traza unos compases para que olvides... 
Gracias. Ah, un encargo: 
 si él llama nuevamente por teléfono, 
 le dices que no insista, que he salido. 
 Alfonsina Storni - 1944 

 La grabación es un extracto del film "Como un pájaro libre" de Ricardo Wullicher de 1983.


MERCEDES SOSA - AL JARDIN DE LA REPUBLICA

El compositor, guitarrista y cantor, Virgilio Ramón Carmona, nació en Rosario (Santa Fé) el 30 de agosto de 1895. Siendo niño se trasladó con su familia a Buenos Aires donde cursó estudios secundarios y de abogacía, que abandonó para dedicarse a la música, su pasión de siempre. 

En Simoca se casó con María Elvira Carrizo a quien dedicó Al Jardín de la República, la primera zamba que compuso atenido a la ortodoxia de las clásicas zambas tucumanas, suntuosas y de gran vuelo. 

A la bella tierra tucumana se la denomina con mucha razón el jardín de la República Argentina, por su vegetación exuberante; por sus bosques, ríos y montañas. Y este vergel se baila la danza más bella: la zamba. Esta baile popular, del que hemos hablado en la introducción como derivado de la zamacueca peruana, tuvo su arraigo en tierras tucumanas y aunque luego ha llegado a ser considerada como danza nacional, la zamba será siempre un justo motivo de orgullo norteño. Las parejas bailan separadas, entrelazando sus pañuelos; mientras el gaucho, con el floreo de su danza, trata de insinuarse ante su pareja, convirtiendo el baile en una ceremonia de seducción. 

Y también, en esta ocasión, hemos escogido, entre las numerosas versiones de la zamba AL JARDIN DE LA REPUBLICA, la que realizara hace ya varias décadas la "Negra" Tucumana, MERCEDES SOSA

Mi agradecimiento a Ricardo Morino por este vídeo.



domingo, 11 de diciembre de 2016

179.- MERCEDES SOSA Y LEON GIECO - CANCION PARA CARITO

Esta canción se podría decir que es de campamento, de fogón, de esas canciones populares que se cantan alrededor del fuego en un grupo de amigos. 

En ella, se puede imaginar a un changuito, Carito, sentado en una plaza viendo su vida partida en dos. La mirada del emigrante que deja su mundo para integrarse a otro distinto esforzándose para aparentar con los demás que "tu vida fue de aquí", por eso está partida mitad verdad y mitad mentira, como la esperanza de los pobres prometida, o sea la promesa de un mundo mejor por el cual emigró, la promesa que siempre tiene algo de verdad y algo de mentira. 

Particularmente, es sobre la migración desde el interior de la Argentina, exactamente de la región del litoral de donde son oriundos sus dos compositores; tanto Antonio Tarragó Ros, de Curuzú Cuatiá, como León Gieco, de Cañada Rosquín, a la gran ciudad de Buenos Aires. Las diferencias son abismales, de pueblitos en donde prácticamente todos sus habitantes se conocen entre ellos a la gran ciudad de 14 millones de almas, por eso los zapatos se lucen mejor en la plaza de un pueblo porque en la ciudad son moneda común. 

"Porque cambiaste un mar de gente por donde gobierna la flor, mira que el río nunca regaló el color" Esta parte en especial es en la que hace pensar que el río al que se refiere es al gran río Paraná que atraviesa la región del litoral, y este nunca regaló el color significa que tu vida vivida en ese lugar en que naciste es parte de ti para siempre. 

Les dejo CANCION PARA CARITO en este vídeo grabado para la televisión brasileña en 1991, Programa Ensaio 7 -Tv Cultura (Brasil) y donde interpretan este chamamé uno de sus autores, LEON GIECO, junto a la gran "Negra", MERCEDES SOSA

¡Qué lo disfruten!


178.- MERCEDES SOSA - EL PUENTE DE LOS SUSPIROS

El Puente de los suspiros es conocido en el mundo gracias a la compositora Chabuca Granda, este legendario puente de madera ha sido escenario para amores de todas las épocas. 

El Puente de los Suspiros fue construido en el año 1876, por la necesidad de unir los extremos de la quebrada y permitir el paso entre las calles limeñas de Ayacucho y de la Ermita. Aunque ahora ya no hay agua que corra debajo del puente, sigue siendo el lugar predilecto para las parejas que visitan la zona e inspiración de compositores y escritores que encontraron a las musas en el crujir de sus maderos. Este fue lugar predilecto de vecinos ilustres como José María Eguren y Martín Adan, el puente sirvió de inspiración a una famosa canción de la compositora Chabuca Granda, titulada “EL PUENTE DE LOS SUSPIROS” en el año 1960. 

Durante la Guerra del Pacifico, fue destruido igual que todo Barranco al paso del ejercito chileno, el 14 de Enero de 1881. Posteriormente fue reconstruido. 

El nombre del Puente de los Suspiros deriva de los innumerables romances que tuvieron y tienen como marco este pintoresco rincón barranquino. La tradición señala que quien por primera vez vea el puente y lo cruza sin respirar se le cumplirá el deseo que pida. 

Cruzando el puente se encuentra la tradicional Ermita de Barranco y por debajo, la Bajada de Baños, camino que conduce al mar por donde antiguamente bajaban los pescadores a la playa. Ahora esta rodeado por pintorescas casitas que albergan a antiguos vecinos de Barranco y negocios como bares y restaurantes. 

El valsecito compuesto por la gran compositora peruana gana el brillantez al ser interpretado por la "negra", MERCEDES SOSA, como aquí les demuestro.