Al final de cada entrada podéis hacerlos...

* Vuestro comentarios enriquecen y aportan interés a este blog.
* Para ver los vídeos hay que dejar que carguen.
Mostrando entradas con la etiqueta Zamba de los mineros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zamba de los mineros. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de diciembre de 2016

235.- DUO COPLANACU - ZAMBA DE LOS MINEROS

El DUO COPLANACU, está compuesto por Roberto Cantos y Julio Paz y fue formado en 1985 en Córdoba (Argentina), aunque ambos son oriundos de Santiago del Estero. Se trata de dignísimos representantes del folklore argentino tradicional. Aquí les podemos ver interpretando una da las zamba más emblemáticas del Cuchi Leguizamón y de Jaime Dávalos, la "ZAMBA DE LOS MINEROS". Esto ocurría en el escenario mayor del Festival de Cosquín en 2014. 

La localidad de Hualfin - (Catamarca) esta sobre la ruta nacional 40, a pocos kilómetros de ahí se encuentra un poblado de un poco mas de 2.000 habitantes llamado CORRAL QUEMADO, en la década del "40" Abalos y Leguizamón llegaban a la zona con el fin de comercializar y de paso divertirse, es ahí donde conocen a Don Marcelino Ríos un comerciante local dueño de un almacén de ramos generales donde los mineros iban a comprar sus proveedurias y vino echo por el mismo. Dávalos le escribe esta zamba por parte de pago de una cuenta "larga" que tenia con el almacén de don Marcelino, a los 2 años regresan y le cantan la zamba en el patio de la casona y el mencionado llega a escucharla por sus autores, muchas fueron las noches donde ellos se ponían CORPACHA ("corpacharme con vino morao" - calavera, esqueleto, hasta el moño....). 

Corral Quemado se le puso por que don Marcelino Ríos manda a quemar un corral donde se dice que había varias víboras que les mamaban la leche a las vacas y las enfermaban, al tiempo se construye uno nuevo pero los restos del viejo corral lo usaban como referencia. A 72 km de Corral Quemado se encuentran las minas del Culampajá, en aquel momento varios eran los minerales que se extraían de la zona dándoles una fuente de trabajo a los pobladores de cada uno de los puestos, su capataz era don Eusebio PAREDES dueño del MOLINO DEL MARAI. 

(Soy Chayero - La Rioja).



martes, 6 de diciembre de 2016

99.- ADELINA VILLANUEVA - ZAMBA DE LOS MINEROS

Dulce Salteña, embajadora indiscutible de la cultura folklórica de Salta, nos interpreta esta genial zamba compuesta en música por el Cuchi Laguizamón y a la que puso letra el inmortal Jaime Dávalos. Actualmente, ADELINA VILLANUEVA ha integrado en todas sus presentaciones folklóricas los gustos y sabores del Norte Argentino, complementando de esta manera la gastronomía regional al acervo cultural argentino. 
La ZAMBA DE LOS MINEROS 
Se cuenta que Jaime Dávalos fue invitado por amigos mineros salteños que habían hecho contrato para explotar las minas de oro de Culampajá en Catamarca. 
En una estanciera de la época viajaron por Cafayate, Santa María y Hualfín hasta Corral Quemado, en una travesía que duraba al menos un par de días. En Corral Quemado hicieron campamento en el almacén de ramos generales de don Marcelino Ríos. Los mineros partieron hacia la montaña y Jaime decidió permanecer allí el tiempo que durara la misión. Cuentan que el paisaje, las historias del oro que contaban los parroquianos que acudían a la pulpería de Marcelino y el rico vino morado, lo fueron inspirando para escribir la zamba. Refieren también que la adición se hizo por demás onerosa y que cuando estaban listos para volverse a Salta, Marcelino se encargó de recordarles lo que le debían, a lo cual Jaime le dijo que cómo les iba a cobrar si él con la canción que escribiría en su honor lo iba a hacer famoso. Hombre práctico, don Marcelino ejecutó la cuenta olvidándose de la supuesta y futura fama. 
Con los años, se vio cumplida la profecía en la medida que llegaban los viajeros a Corral Quemado a preguntar por lo de Marcelino Ríos, “­el de la zamba de los mineros de Dávalos y Leguizamón!”. Veamos lo que dice la zamba: “Pasaré por Gualfín / me voy a Corral Quemao / a lo de Marcelino Ríos / para corpacharme con vino morao”. Deja entrever que viene desde el norte y que va a lo de Marcelino a corpacharse con vino morado. El mismo Dávalos aclara que “corpacharse” es espiritarse con alcohol, componer el cuerpo. Luego dice: “Yo soy ese cantor / nacido en el carnaval / minero de la noche traigo / la estrella de cuarzo del Culampajá”. Resulta del mayor interés la metáfora de los dos últimos versos. 
Las minas de Culampajá son vetas de cuarzo aurífero a 3.600 msnm. Se explotaron desde tiempos antiguos en galerías subterráneas. Cuando dice que el minero trae de la noche se está refiriendo a la absoluta oscuridad de los profundos socavones. El cuarzo suele presentarse en cristalizaciones perfectas en huecos llamados drusas o geodas. Esos cristales debieron de sugerirle a Dávalos una estrella de cuarzo comparable a las estrellas del firmamento en la noche oscura del cosmos. La tercera estrofa dice: “Molino del Maray, / que muele con tanto afán, / Marcelino pisando el vino, / Paredes, el oro de Culampajá”. Aquí también realiza una comparación analógica entre don Paredes, el minero que muele el oro en un molino indígena de piedra llamado Maray, y don Marcelino que pisa uvas tintas para hacer el vino patero. La última estrofa dice: “Yo no sé, yo no soy / andoy porque andoy nomás. / Cuando a mí me pille la muerte / tan solo la zamba me recordará”. El famoso estribillo de la zamba reza así: “­La zamba de los mineros! / ­Tiene solo dos caminos! / Morir el sueño del oro / Vivir el sueño del vino”. Oro y vino, minas y mineros, vida y muerte, recuerdo y olvido, conforman el teatro del mundo que Dávalos desentraña desde su privilegiada posición de poeta cósmico. A mediados de septiembre de 2011 viajé especialmente a Corral Quemado, un pequeño oasis en las áridas montañas catamarqueñas, a buscar las raíces de la “Zamba de los mineros”. La vieja casona de Marcelino Ríos se conserva pintada de rosado, pero ahora es casa familiar. 
Don Marcelino está enterrado en el primer panteón del cementerio. Su hija Eulalia Ríos, que fue directora de la escuela, falleció hace un par de años. Las minas de Culampajá están abandonadas. La memoria de aquellos hechos se borra lentamente, pero la zamba está viva, proféticamente viva, como la soñó nuestro eximio poeta Jaime Dávalos, allá lejos y hace tiempo.